Con planificación, organización y una buena motivación, el regreso a clases de los estudiantes puede dejar de ser una experiencia traumática y convertirse en un proceso que disfruten padres e hijos.
¡No puede ser! Terminaron las vacaciones y es hora de prepararse para volver al colegio. Esta sin duda es una etapa estresante para adultos y niños. Los padres se preocupan especialmente por el factor económico, ya que la compra de los útiles y uniformes requiere una inversión importante. Los hijos, entre tanto, tienen la expectativa (y en ocasiones cierto temor) ante el nuevo curso, un profesor diferente y los nuevos amigos. Los que tienen calendario B o C deben dejar de lado la diversión y disponerse a finalizar su año escolar.
Pero el proceso de regreso a clases no tiene porque ser el ‘coco’ de la familia. Si tanto los padres como los niños adoptan una actitud motivada, planifican y se organizan bien, la experiencia puede resultar incluso estimulante.
Empecemos por el principio: las compras de los útiles escolares. Por lo general los grandes almacenes disparan sus precios en esta temporada, pero también lanzan descuentos para sus clientes por Internet. Entonces, ¿por qué no aprovechar esta herramienta? También es buena idea comprar todo en un mismo lugar no sólo para ahorrar tiempo y gasolina del automóvil, sino también para acceder a un buen descuento al comprar al mayoreo.
No es mala idea darse un recorrido por los almacenes de segunda mano. En las ciudades existen diversos establecimientos que quizás vendan, de segunda pero en buen estado, algunos de los libros que les piden a los niños para este año. Y si quiere ser aún más ahorrativo, siempre queda la alternativa de reciclar algunos de los elementos que su hijo casi ni utilizó el año anterior: tijeras, regla, tajalápiz, creyones, colores, etc.
No está de más involucrar a los niños en las compras. Ante la posibilidad de lucir un uniforme nuevo o la maleta con su superhéroe favorito, pueden sentirse motivados para el regreso al colegio. Hágalos también partícipes en la compra de los alimentos que comerán cada día en el desayuno y en la lonchera: ellos se asegurarán de escoger cosas que les gusten y usted de que sean saludables.
Cada día, en casa, también padres e hijos pueden prepararse para el nuevo año escolar que empieza. Se pueden cambiar hábitos como la hora de dormir y de levantarse, para que así cuando llegue el día de irse a estudiar los niños ya tengan ‘programado’ su nuevo horario.
En la noche se les puede habituar para que dejen listas las cosas que necesitarán al día siguiente. De esta manera adquirirán la costumbre de tener preparados su uniforme y su maleta para marcharse al colegio. Y en cuanto a las tareas, no está de más empezar por trazarse metas juntos (padres e hijos) que puedan cumplir y que tendrán su justa recompensa o sanción si se alcanzan o no. Así, cuando sea hora de iniciar las clases, toda la familia estará entrenada y lista para enfrentar un nuevo año escolar.