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Desajuste de nuestro reloj interno en los viajes largos

2019-03-28

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de destinos

Es innegable que viajar es una de las actividades que más satisfacción produce en la persona, es la posibilidad de conocer el propio país y sus regiones o salir al exterior y recorrer el mundo en busca de nuevas culturas y desarrollos de la vida humana y social. Miles de kilómetros montados en un avión y volar y volar para llegar a destinos insospechados y maravillosos. A cambio, ese placer pasa cuenta de cobro cuando los vuelos son muy largos. 

Esa cuenta se llama jet lag, expresión referida al trastorno que sufren los viajeros cuando viven la experiencia de viajes largos y agotadores. Esos vuelos prolongados, muchas horas en las nubes recorriendo millas y millas entre continentes, entre destinos ubicados al otro lado de sus hogares, ocasionan un desajuste en el llamado ciclo circadiano, que son incómodos y en la mayoría de los casos hace pasar malos ratos a quienes los padecen.

Los ritmos circadianos

El organismo humano tiene un reloj interno, cuyo tic tac se compone de ritmos circadianos que marcan las horas de malestar tras un vuelo muy largo.

El ciclo del sueño y la vigilia debe mantenerse en equilibrio, hay un tiempo para dormir y un tiempo para estar despierto, que se altera en ese clase de viajes. Entonces el jet lag se genera cuando el reloj corporal sincronizado con el huso horario original, se trastoca con el huso horario al que una persona ha viajado.

Entre mayor sea el número de husos horarios por razón de viajes con muchas escalas y tiempos de vuelo extenuantes, mayor será la posibilidad de experimentar la molesta sensación física y el malestar que produce el jet lag.

Cómo se manifiesta

Los síntomas del jet lag pueden variar. El organismo expuesto a tiempos prolongados de viaje se resiente, el comienza a sufrir cansancio físico, dolor de cabeza, de pronto mareos. Entre los síntomas más frecuentes está la disritmia circadiana, aquel desorden que genera el reloj corporal alterado del viajero al recorrer grandes distancias, pues el cuerpo está programado para periodos de día y noche en las 24 horas diarias.

Al presentarse alteración de esos ciclos por los cambios de horario normal, sobrevienen los transtornos que reunidos se llaman jet lag, entre ellos además, sensación de fatiga, insomnio o fuertes deseos de dormir, problemas en la concentración y la atención, cambios en el humor de la persona, transtornos estomacales como diarreas o estreñimiento, cualquiera de esos desajustes pueden llegar.  

No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista

Por fortuna es una sensación temporal. Aunque a veces  atenta contra la dicha y la comodidad de los viajes de descanso, de formación profesional y educación, por salud o por negocios, es necesario tener en cuenta ese riesgo y aplicar algunas medidas para disminuir la intensidad de los efectos orgánicos que produce. El síndrome de los husos horarios, el ya mencionado jet lag,  por lo general dura un día por cada huso horario experimentado.

Si el viaje va a ser mucho más largo, así mismo puede prolongarse la sensación de malestar, pero eso depende de cada organismo, el cual comienza a compensarse una vez el viajero se encuentra en su destino turístico, en los lugares más increíbles, los paisajes, el mar, las ciudades, las diferentes culturas y las diversas gastronomías. Viaje y disfrute a pesar de todo, vale la pena.