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Mompox patrimonio colombiano

2019-06-04

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de destinos

Mompox catalogado como un maravilloso municipio, mágico y memorable, Santa Cruz de Mompox municipio situado al sur del departamento de Bolívar también llamado “La Sabana Caribe”, es en realidad una joya invaluable de nuestro país y de las más bellas del período colonial. Conserva y mantiene con su arquitectura, la belleza de sus casas pintadas de variados colores entre ellos el blanco y el marrón. Sus calles empedradas le otorgan un sabor a tiempos pasados. Las plazas y parques son sitios para visitar.

Viajar a Mompox por tierra es quizá unas de las experiencias turísticas más apasionantes. Es la posibilidad de conocer un tramo amplio de nuestra geografía, de llegar y sentir la magia del Caribe colombiano, el placer de recorrer sus calles antiguas, apreciar la arquitectura colonial mantenida con esmero en la Iglesia y Convento de San Agustín, en el Palacio Municipal y en el Museo de Arte Religioso, entre muchas otras construcciones.

Por el valor que posee como crónica de viaje, transcribimos el texto completo sobre este destino escrito por Mauricio Reyes Posada, expresidente del Círculo de Viajes Universal y publicado en su muro en Facebook el pasado 2 de abril.

La bella Villa de Santa Cruz de Mompox

 

A 780 kilómetros de Bogotá, a doce horas en carro, en buena parte por la controvertida e inconclusa Vía del Sol, estupenda en sus trayectos de doble calzada, se encuentra esta pequeña joya colonial, como detenida en el tiempo, repleta de historias y leyendas, de magia, de una arquitectura colonial que ha desafiado los estragos del tiempo, de un romanticismo que se experimenta bajo la luz de sus faroles callejeros, que titilan con sus rayos de oro, de seis hermosas iglesias, de filigranas increíbles de oro y plata y de sus dulces famosos de cascos de limón, enfrente del caudaloso río Magdalena.

Fundada en 1540 tuvo gran importancia y reconocido esplendor como puerto fluvial, en el recorrido de la costa al interior del país, pero debido a la dificultad para la navegación, por su escasa profundidad, fue el Brazo de Loba y el puerto de Magangué los sitios que la reemplazaron, dejándola abandonada en medio de la isla que forman los dos brazos del río que se abren en El Banco Magdalena y se vuelven a cerrar en Magangué, ya sin el flujo permanente de comerciantes, pasajeros y visitantes.

Simón Bolívar la visitó ocho veces y habida cuenta de que los momposinos le ayudaron para la campaña admirable con un ejército de 400 ciudadanos, bien dispuestos para luchar por la independencia, pudo decir un día que “Si Caracas me dío la vida, Mompox me dio la gloria”.

La celebración de la Semana Santa, desde hace más de 450 años, es uno de los eventos litúrgicos más impactantes que uno pueda ver, pues se trata del fervor popular en vivo, con procesiones masivas que duran horas enteras en medio de un calor abrazador que no logra minar la paciencia ni la devoción de sus lugareños, poseídos por una fe auténtica, de esa que mueve montañas, poniendo sobre los hombros de centenares de hombres voluntarios los pesados monumentos bíblicos.

 

Desde 1995 Mompox es Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco y cada día aumenta el número de turistas y visitantes. En Julio se abrirá el puente más largo de Colombia, para unirla a Magangué y facilitar el tránsito desde la costa. Como a tantas otras regiones la corrupción política y la desidia oficial han impedido que retome el esplendor perdido, pero es tan grande su encanto que más pronto que tarde Mompox volverá a ser la joya reluciente que fue.

Del corregimiento de Guamal a Mompox quedaron 30 kilómetros de carretera sin pavimentar y en muy mal estado. Una ínfima parte del trayecto. Como quebró el contratista solo Dios sabe cuándo podrán completar esta estupenda vía y con ella contribuir al renacimiento de una ciudad que lo merece todo, por su historia, por su localización, por sus tradiciones pero, por encima de todo, por su gente hermosa, magnífica y sencilla. Fuimos felices en ella, esta semana.